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Categoría: Reseñas
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Un paseo por Santiago de Cuba

 

Bienvenidos a Santiago, la segunda ciudad más grande de Cuba...

 

 

Jugadores: 2-4

Duración: 30-40 minutos

Complejidad: Iniciación

Diseñador: Michael Rieneck

Ilustrador: Michael Menzel

 

Vamos a estrenar la sección de Reseñas de la web con Santiago de Cuba, un juego familiar editado en castellano por la editorial cordobesa Ludonova. Durante el pasado Festival de Juegos de Córdoba se alzó como el Juego del año en España 2012 (JdA), lo cuál vamos a utilizar como excusa para contaros cómo funciona, ya que ha sido uno de los más veces hemos podido ver en las mesas de la asociación a lo largo de este último año.

 

A lo largo de la partida representaremos el papel de un agente comercial recién llegado a la isla, dispuesto a trapichear con los habitantes de la ciudad y sobornar a los funcionarios para buscarte tu propia fortuna.

Diseño y componentes

Una de las cosas que más destacan en Santiago de Cuba es su excelente diseño gráfico, junto a la calidad de sus componentes. Sobre todo si tenemos en cuenta que podemos encontrarlo en las tiendas por menos de 20 euros; actualmente, uno de los mejores juegos que hay en el mercado en lo que a calidad-precio se refiere.

 

 

Las ilustraciones corren a cargo de Michael Menzel, autor también del diseño de Stone Age, que pudísteis ver en nuestro último Open the Box.

¿Cómo se juega?

Santiago de Cuba es un juego con unas reglas muy sencillas. Lo primero que tenemos que hacer es colocar los edificios y los personajes en el tablero de forma aleatoria. De este modo, todas las partidas serán diferentes.Tras ello, el jugador inicial tirará los 5 dados (que representan la demanda de mercancías de los barcos anclados en el puerto) y colocará 4 de ellos sobre el tablero, descartando 1. Por último, el coche se coloca en la casilla del puerto.

 

Así podría empezar cualquier partida de Santiago de Cuba.

 

A partir de aquí, cada jugador durante su turno moverá el coche alrededor de la isla, deteniéndose a negociar con los numerosos personajes que habitan en ella (cada uno de ellos nos permitirá obtener un beneficio concreto). El jugador podrá mover 1 espacio de forma gratuita, pagando 1 peso por cada espacio adicional que quiera moverse. Por ejemplo, en la siguiente imagen el jugador podría mover el coche gratuitamente hasta El Zorro, o podría pagar un peso para llegar hasta José.

 

 

A continuación, podremos utilizar uno de los edificios de la ciudad, dependiendo del color de la flor de la loseta de personaje. Siguiendo el ejemplo anterior, si hubiésemos parado el coche en José, podríamos visitar uno de los edificios amarillos (a no ser que ya estuviesen ocupados por otros jugadores). Cada edificio nos otorga un beneficio adicional al del personaje utilizado.

 

 

La única casilla del tablero que no nos permitirá utilizar un edificio es el puerto, ya que cuando el coche se detiene en él comienza una ronda de cargar mercancías. Comenzando por el que movió el coche hasta el puerto, cada jugador tendrá la oportunidad de cargar 1 tipo de mercancía en el barco, por lo cuál obtendrá un número variable de puntos de victoria. Tras ello, se reducirá la demanda de esa mercancía (cambiando el valor del dado correspondiente) tanto como el número de mercancías cargadas. Por ejemplo, podemos cargar dos cajas de ron.

 

 

La madera actúa siempre como un comodín, por lo que siempre podemos embarcarla en lugar de cualquier otro tipo de mercancía. Sin embargo, tan sólo nos dará 1 punto de victoria por cada madera cargada de esta forma. Los jugadores continuarán cargando mercancías en el sentido de las agujas del reloj hasta que hayan cargado el barco por completo o hasta que todos hayan pasado. Es importante recordar que sólo puede cargarse un tipo de mercancía en cada ocasión.

 

 

Cuando un barco se carga por comleto, zarpa para dejar paso a uno nuevo. El jugador que lo hizo zarpar tirará de nuevo los 5 dados, eligiendo 4 y descartando 1, tal y como se hizimos al principio. La partida terminará tan pronto como zarpe el 7º barco, siendo el ganador el jugador con el mayor número de puntos de victoria.

Conclusiones

Santiago de Cuba es un gran juego. De reglas sencillas pero con la miga suficiente para no aburrirse. Desde nuestro punto de vista, una opción muy adecuada para iniciarse en el mundillo, junto a Carcassonne, Catan y ¡Aventureros al tren!. Sin duda uno de sus grandes puntos a favor es la ya mencionada relación calidad-precio.

 

Sobre el número de jugadores, hay que decir que funciona mucho mejor con 2 y con 3. A 4 jugadores se vuelve más caótico, ya que no puedes preveer dónde estará el coche cuando te vuelva a tocar. Además, es un juego con una interacción entre los jugadores más que aceptable, siendo más o menos fácil bloquear las jugadas de los rivales, por lo que con más jugadores se vuelve más difícil plantear una estrategia a largo plazo.

 

En resumen, si tenéis una colección pequeña o estáis buscando un juego para sacar a la mesa con cualquiera y en prácticamente cualquier momento, Santiago de Cuba es una muy buena elección.

 

Un saludo!

Lethan